Perder entusiasmo en algo que por lo general nos resulta agradable, sentir cansancio sin motivo evidente, son señales de fatiga.
Consejos para vencer a la astenia
La aparición de la fatiga es muy probable a lo largo de las distintas etapas de la vida. Sin embargo dejarle que acuda con la intención de instalarse de un forma crónica, seducida por una dieta poco sana y equilibrada, ausencia de descanso, exceso de preocupaciones y una acumulación de estrés, depende única y exclusivamente de cada persona.
La pérdida de entusiasmo, de energía, agotarse con facilidad, la dificultad de concentración en las actividades cotidianas, o incluso la relación poco fluida con amigos y familia pueden derivarse de padecer algún tipo de fatiga, sobre todo en el caso de que llegue a convertirse en una fatiga crónica.
Para lograr evitar todo este conjunto de síntomas que los médicos denominan “agotamiento nervioso”, es necesario:
- La práctica de ejercicios de relajación y de respiración ayudarán a disminuir la carga de los síntomas mencionados, así como el procurarse un suficiente descanso nocturno.
- Hay que aprender a expresar los propios sentimientos y no reprimirlos y acumularlos, de lo contrario el cansancio puede manifestarse como un síntoma de emociones ocultas.
- Es aconsejable imponerse un programa moderado de actividades y ejercicios, al aire libre si es posible.
- La dieta debe ser equilibrada y regular. Rica en proteínas ayudará a combatir el cansancio tan propio de la fatiga. Y es necesario reducir el consumo de azúcar y evitar los estimulantes como la cafeína, que se encuentra en el café, en el té, el chocolate y en las bebidas de cola.
- Es recomendable la incorporación a la alimentación de todo tipo de vitaminas y minerales, en particular de; hierro, cinc, potasio, vitamina C y ácido fólico.