Expertos participantes en el Congreso de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor abogaron también por trabajar en la forma de cuantificar el dolor “pues apenas puede hacerse nada sobre el dolor espontáneo”
Las investigaciones para el tratamiento del dolor crónico están dejando de lado los opiáceos y los antiinflamatorios no esteroideos
Hay ingenieros trabajando en diseñar aparatos para medir el dolor
(azprensa) Los ensayos clínicos que se realizan actualmente sobre medicamentos para el tratamiento del dolor crónico ponen de manifiesto que se están dejando de lado los opiáceos y los antiinflamatorios no esteroideos, según expuso la doctora Inmaculada Silos-Santiago en el XXVII Congreso de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR), en donde presentó una ponencia sobre “Nuevas dianas terapéuticas en el tratamiento del dolor crónico”.
La investigadora, que lleva varios años trabajando en Estados Unidos, ofreció un panorama exhaustivo de la situación, llamó la atención sobre algunos aspectos de las investigaciones que se están llevando a cabo en estos momentos y señaló que se está trabajando mucho en la forma de cuantificar el dolor, pues apenas puede hacerse nada sobre el dolor espontáneo. Comentó que se necesitan tratamientos dirigidos, pues no es igual todo dolor neuropático e informó que incluso, hay equipos de ingenieros tratando de diseñar instrumentos para medir el dolor espontáneo.
En relación con la localización del dolor, la doctora Silos-Santiago indicó que había pocos tratamientos dirigidos al sistema nervioso periférico, pese a que el dolor empieza por éste y atacándole habría menos efectos secundarios.
En cuanto a las estrategias que se utilizan para identificar las nuevas dianas, la ponente se refirió a la validación de genes existentes; a las genotecas de cADN específicas; al perfil de transcripción génica; y al análisis de los medicamentos existentes.
Por otro lado, la doctora Silos-Santiago, y sobre las nuevas dianas, habló de los canales iónicos, con especial referencia a los de sodio, a la hora de diseñar los nuevos tratamientos contra el dolor. Procesos que, según dijo, siempre deberán contar con la validación de los clínicos.