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Miércoles, 19 de abril de 2006
Además, como se asegura desde el Grupo de Urología Pediátrica de la AEU, esta herramienta también ayuda a detectar malformaciones en el feto a partir de los tres meses de embarazo
Con la ecografía se ha aumentado significativamente la detección de múltiples problemas urológicos infantiles antes de presentar síntomas 

Bebé bostezando
Cada vez más diagnosticados los problemas de malformaciones del sistema genitourinario en fetos y recien nacidos, gracias a la ecografía.
(azprensa)
La dilatación de los riñones (hidronefrosis) y la dilatación de los ureteres (ureterohidronefrosis) son algunas de las malformaciones que se pueden detectar a través de ecografías, a partir de los cuatro meses de embarazo.

La hidronefrosis o dilatación de los riñones tiene una prevalencia muy alta. Afecta a uno cada 1.000-3.000 recién nacidos. Se les realizan distintos estudios, porque no todos los riñones dilatados están obstruidos. Aproximadamente, un tercio de los casos precisa Cirugía.

El doctor Andrés Gómez Fraile, coordinador del Grupo de Urología Pediátrica de la Asociación Española de Urología (AEU) asegura que este tipo de herramientas de diagnóstico ha aumentado significativamente la detección de múltiples problemas antes de presentar síntomas. “Cada vez es más frecuente que acudan niños a la consulta sin síntomas con un diagnóstico de dilatación del riñón o de la vía excretora. En estos casos se lleva a cabo, diversos estudios para determinar si esa dilatación se debe a un problema obstructivo o a un reflujo”, explica este experto.

El reflujo vésico-ureteral es otra enfermedad urológica frecuentes entre los más pequeños. Consiste en el desplazamiento ascendente de la orina desde la vejiga a los uréteres, y en caso de infección de orina asociada puede provocar lesiones en el riñón, ya que las bacterias viajan junto con la orina. La mayoría de los reflujos”, explica el doctor Gómez Fraile, “se suelen diagnosticar tras cuadros de infecciones urinarias, aunque actualmente pueden sospecharse prenatalmente, mediante ecografía. Los síntomas son: grado de reflujo y estado de los riñones e indican el tipo de tratamiento.

El tratamiento suele ser conservador aunque en algunos casos es preciso una intervención quirúrgica por persistencia o por aparición de complicaciones, infecciones o deterioro renal. Un alto porcentaje de los que se detectan prenatalmente o en edades muy tempranas, independientemente del grado del reflujo, pueden resolverse durante el crecimiento. En los niños que no tienen síntomas y los riñones no están en mal estado, los especialistas se limitan a “esperar a ver su evolución”.

Por otra parte, la infección urinaria afecta a un cuatro por ciento de los niños españoles en edad escolar. Es el cuadro clínico más frecuente que acompaña a las patologías urológicas en la infancia. Los síntomas generales de infección urinaria en niños pequeños son vómitos, decaimiento o irritabilidad, rechazo a los alimentos, fiebre y algun grado de deshidratación.

En niños más mayores pueden presentar, además de los anteriores síntomas, disuria (dolor en la uretra durante la micción), lumbalgia, dolor abdominal y hematuria (sangre en la orina). El dolor puede persistir durante un breve período tras la micción. En los más pequeños, este tipo de infección puede ser indicio de una malformación congénita

La patología más frecuente asociada, es el reflujo vésico ureteral. En otras ocasiones se asocia a alteraciones funcionales del aparato urinario, pero también puede ser un cuadro aislado, aconsejándose entonces una higiene adecuada de los genitales (limpieza al realizar deposiciones o después de orinar en las niñas).

Incontinencia de orina

Es un síntoma frecuente que acompañar a las malformaciones, alteraciones anatómicas y/o funcionales del aparato urinario. Es especialmente frecuente la enuresis nocturna, es decir, los escapes involuntarios de orina durante el sueño. Su incidencia es de un 15 por ciento a la edad de 5 años. En edades previas se considera normal, constituyendo una fase en la maduración del control urinario. El doctor Gómez Fraile asegura que las incontinencias nocturnas puras se consideran subsidiarias de tratamiento a partir de los cinco años de edad. Una vez diagnosticadas no existe patología anatómica de base y en la actualidad suelen evolucionar bien con tratamientos a base de hormona antidiurética sintética o con aparatos de alarma.

Las incontinencias diurnas necesitan s
 

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