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La educación de la infancia es una de las mejores estratejias para prevenir la violencia. |
(Garcia Molinares, I. Médico. ) La historia permite explicar la violencia, la de los estados y la de los pueblos. Explicar, sin embargo, no significa justificar. La violencia nunca se puede justificar dentro de una ética, ya que es contraria a toda idea de bien. Se muestra de diversas maneras en todas partes del mundo y ha acompañado a la humanidad a través de la historia lo que la hace tan compleja de analizar como de resolver.
Los factores que generan una conducta violenta son un entramado de innumerables factores (individuales, familiares, políticos, económicos, culturales, religiosos, accesibilidad a la educación). En el ámbito individual lo importante es la historia biológica y personal y las características del individuo que incrementan la posibilidad de convertirse en víctima de violencia o en agresor. Sin olvidar el contexto familiar y social, la escuela, lugar de trabajo y el vecindario, tratando de identificar características que se asocian a la violencia para actuar sobre ellas.
Pero es útil saber cual es la definición de violencia para dimensionar este problema y poder proponer recomendaciones que ayuden a enfrentarlo de una forma global. La OMS define violencia como “ El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona, grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones” (OMS, 2002).
En relación con la violencia en la infancia, las estadísticas son escalofriantes. 77 millones de niños en el mundo no van a la escuela, de los cuales 40 millones viven en países en guerra. Todos los niños tienen derecho a vivir una infancia, a recibir educación, a tener igualdad de derechos en ambos géneros, a tener acceso a la salud y evitar la muerte por enfermedades prevenibles.
Hay países que han dado grande pasos al respecto, ya que se ha comprobado que uno de los factores más implicados en la violencia infantil es el no poder acceder a la educación, un ejemplo es Costa Rica que no tiene ejército y el dinero lo destina a programas de educación. Se requiere un compromiso de los gobiernos para luchar contra este flagelo, para ello ante las Naciones Unidas, un grupo de entidades que trabajan en la lucha contra la violencia infantil, han presentado un acuerdo de compromiso en esta lucha, que ha sido firmado por la mayoría de los países del mundo, exceptuando EEUU y Somalia. Ahora queda pendiente recorrer el camino de que el compromiso firmado por los gobiernos se cumpla y que aquellos que aun no se han comprometido, lo hagan..
La auténtica pacificación del mundo sólo puede ser resultado final y consecuencia de la resolución adecuada de los grandes conflictos económicos y políticos globales. Desde esta perspectiva, ni la guerra es deseable, ni la paz debe conseguirse a cualquier precio.
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