El estudio puede ser de utilidad para doctores y padres en la decisión de si sus hijos deben recibir uno o dos de estos implantes ya que el dispositivo daña de forma permanente la cóclea, lo que podría impedir otros posibles tratamientos
Los niños sordos con dos implantes cocleares localizan mejor la procedencia de los sonidos
Los implantes cocleares, una solución a la vida de muchos niños.
(azprensa) Los niños sordos que tienen un implante coclear en cada oído localizan los sonidos de forma más exacta cuando utilizan ambos implantes en vez de uno, según un estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos) que se ha hecho público durante la reunión anual de la Asociación de Investigación en Otorrinolaringología. La investigación también revela que los niños con dos implantes también se vuelven más hábiles a lo largo del tiempo en la localización de los sonidos.
Según Ruth Litovsky, una de las investigadoras del estudio, este tipo de información puede ser de utilidad para doctores y padres que se encuentran decidiendo si sus hijos deben recibir uno o dos de estos implantes electrónicos. Los expertos explican que ésta no es una cuestión fácil de dilucidar ya que la cirugía alcanza un coste de 50.000 dólares en los Estados Unidos. El dispositivo además daña de forma permanente la cóclea, lo que podría impedir que los niños pasaran por otros posibles tratamientos para su sordera.
Los investigadores estudiaron a 55 niños sordos que recibieron un segundo implante entre uno y siete años después de recibir el primero. Cuando la investigación comenzó parecía que el grupo de niños de entre cinco y catorce años no podían localizar los sonidos, lo que llevó a los investigadores a plantearse un estudio a largo plazo.
En la prueba de sonido diseñada por los autores del estudio, los niños se encontraban de cara a un semicírculo de altavoces dispuestos a intervalos regulares, cada uno con una imagen añadida. Cuando el altavoz emitía voces u otra clase de sonidos, los niños conseguían puntuaciones según su habilidad para identificar el altavoz correcto del que procedían, señalando la imagen añadida al altavoz. Además, a los niños se les pedía que eliminaran el micrófono y otras partes externas de él para dejarles sordos de nuevo de aquel oído.
Según los investigadores, aunque existía variabilidad entre los niños del estudio, éste indica que la mayoría de ellos desarrolló la capacidad para localizar las voces y otros sonidos de forma más exacta cuando utilizaban ambos implantes en vez de sólo uno. Esta habilidad también aumentó con la práctica.
Según Litovsky, "hemos descubierto que la aparición de la capacidad para localizar los sonidos lleva un tiempo hasta que aparece". La investigadora señala que lo que parece que funciona mejor es la integración de la información procedente de los dos oídos en el cerebro.