Analizan una hipótesis evolutiva en un organismo complejo, proporcionando un respaldo experimental a la Teoría de la Evolución
Según estudio experimental, se descubre que las infecciones pueden considerarse como agentes selectivos del proceso de evolución
Placas Petri con cultivos bacterianos
(azprensa) Un equipo del CSIC demuestra el papel de las infecciones como agentes selectivos del proceso de evolución
La revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, publica esta semana los resultados de un proyecto elaborado por un equipo del CSIC, que ha demostrado, por vez primera, de forma experimental la hipótesis evolutiva formulada por John Burdon Sanderson Haldanem en 1949, denominada Hipótesis de Haldane. Donde plantea que la infección constituye un agente selectivo fundamental en la evolución de los metazoos y, como consecuencia gran parte de la prevalencia de ciertas enfermedades hereditarias, en ciertos grupos de individuos, mantiene relación con el hecho de que estas personas son más resistentes que el resto a determinadas infecciones.
Para la realización del estudio se utilizó un modelo experimental de interacción huésped-parásito con metazoo. Los resultados demostraron que la infección bacteriana selecciona una población de nematodos mutados. Todas las personas de esta población alcanzaron resistir la infección, presentando alteraciones en su metabolismo y comportamiento ecológico, lo que les generó notables ventajas competitivas frente a la población que no resistió a la infección.
La principal diferencia de esta investigación con estudios anteriores, según afirman los especialistas, es el hecho de analizar una hipótesis evolutiva en un organismo complejo, proporcionando un respaldo experimental a la Teoría de la Evolución. Cuando hasta la fecha, sólo se habían analizado leyes evolutivas por medio de organismos simples, como bacterias y virus.
A su vez, resaltaron que tanto la teoría de la evolución, como la de la herencia son pilares de la biología moderna; no obstante, resulta muy difícil el estudio de los seres vivos en condiciones controladas de trabajo experimental en el laboratorio.
Por más que los datos existentes señalen que las aves han evolucionado a partir de los reptiles, reproducir dicha evolución en el laboratorio resulta imposible por el tiempo necesario para ello. De ahí, que existan tantos científicos que nieguen que la teoría de la evolución tenga una base científica o que se imparta como materia de ciencias, además de considerar que no puede tratarse igual que la teoría del creacionismo, o el diseño inteligente, explican los investigadores.