Más del 40 por ciento de las enfermedades atribuibles a factores de riesgo medioambiental recaen sobre niños menores de 5 años, según datos manejados por la SEEIC
Entre el 85 y el 96 por ciento de cánceres pediátricos podrían estar relacionados con factores de riesgo medioambiental
Uno de los principales factores que multiplican la vulnerabilidad de los niños, es que, proporcionalmente, comen más alimentos, beben más líquidos y respiran más aire contaminado que los adultos por kilo de peso.
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(azprensa) Más del 40 por ciento de las enfermedades atribuibles a factores de riesgo medioambiental recaen sobre niños menores de 5 años, cuando esta población sólo representa el 10 por ciento de la población general, según datos aportados por la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica (SEEIC).
El asma, los trastornos neurológicos, las malformaciones, las intoxicaciones y el cáncer son sólo algunas de las patologías que la Unión Europea considera atribuibles a factores de riesgo ambiental.
Uno de los principales factores que multiplican la vulnerabilidad de los niños a la hora de adquirir este tipo de patologías es, según esta Sociedad Científica, que, proporcionalmente, comen más alimentos, beben más líquidos y respiran más aire contaminado que los adultos por kilogramo de peso.
En el caso de este último, si durante los últimos 30 años se han producido notorios avances relacionados con la supervivencia del niño -pasando del 15 hasta cerca del 80 por ciento- apenas se ha progresado en los aspectos preventivos.
De hecho, hoy en día se estima que entre el 85 y el 96 por ciento de estos cánceres están probablemente relacionados con factores de riesgo medioambiental, siendo la mayoría de ellos desconocidos.
En este aspecto, la Unión Europea, a partir de la estrategia publicada recientemente sobre Medio Ambiente y Salud (SCALE), señala a la infancia como especial foco de atención y establece plazos concretos para la creación de grupos de expertos y técnicos multidisciplinares que planifiquen y profundicen en aspectos de la salud ambiental infantil y juvenil.
La SEEIC destaca, además, que el imperante uso de tecnologías ha hecho que los hospitales aumenten sus niveles de contaminación. Las ondas electromagnéticas que emite cierto equipamiento tecnológico y alguno de los materiales que con frecuencia se utilizan para realizar determinadas pruebas diagnósticas, -plomo o mercurio, entre otros-, puede llegar a ser perjudicial para la salud en algún momento.