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Clase del Colegio Blanca de Castilla de niños de 4 y 5 años realizando la campaña Desayuna y aprueba-prueba a desayunar Berbés Asociados |
(azprensa) Los expertos señalan que el desarrollo durante la infancia y adolescencia sigue unas pautas marcadas por los hitos evolutivos, lo que dificulta en ocasiones el diagnóstico diferencial entre las entidades psicopatológicas y las dificultades propias de esta edad. Esta peculiaridad, unida a otros problemas propios de la Salud Mental y de la investigación con niños y adolescentes en España, hace de la Atención Primaria pediátrica un espacio apropiado para la evaluación y tratamiento de los trastornos psicológicos de los menores. Así se ha puesto de manifiesto en el X Congreso Virtual de Psiquiatría Interpsiquis 2009, organizado por la Sociedad Española de Psiquiatría y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, a través del trabajo desarrollado por los doctores Juan Carlos Meléndez-Moral y Esperanza Navarro-Pardo, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universitad de Valencia.
Este trabajo reafirma la importancia del trabajo de los pediatras en la detección precoz de los posibles trastornos mentales y posterior derivación a las unidades de salud mental, con las cuales se hace necesaria, además, una posterior tarea de coordinación para el seguimiento y tratamiento de este tipo de pacientes. Presenta las prevalencias de psicopatologías encontradas en una muestra de 588 sujetos derivados por los pediatras de Primaria a una unidad de Salud Mental de infancia y adolescencia en una comarca del sur de Valencia durante los años 2005-2008.
Los datos obtenidos revelan que los trastornos más diagnosticados son los conductuales (34,7 por ciento), seguidos de los de ansiedad (26,7 por ciento) y eliminación (11,6 por ciento). Existen tres tendencias en la incidencia de los trastornos: una disminución de las patologías no filiadas, como los retrasos mentales de etiología desconocida debido a la mejora general de las condiciones sanitarias, a la generalización de los cuidados ginecológicos y pediátricos y al establecimiento de diagnósticos específicos e intervenciones precoces; en relación a los trastornos con base orgánica se observan pocas oscilaciones en cuanto a incidencia y prevalencia; por último, en aquellos en los que las variables ambientales y contextuales, como las convenciones sociales y las pautas educativas, podrían mediar como elementos de contención, se observa por el contrario un aumento de incidencia.
Niños perfeccionistas: Un síndrome del espectro obsesivo
Por otro lado, también se ha analizado que uno de los defectos o trastornos más significativos, incluido entre las alteraciones y los trastornos de la personalidad es el perfeccionismo, conocido como Síndrome del Perfeccionista o Trastorno Anancástico de la Personalidad.
Los expertos explican que la edad comprendida entre los 4 y los 7 años es la más propicia para el despertar de los rasgos obsesivos que caracterizan al Síndrome del Perfeccionista . El empeño en la colocación simétrica de los objetos, los escrúpulos de conciencia, la minuciosa colocación del calzado, no admitir sin un berrinche los propios y ordinarios fracasos son señales de alerta.
El debate actual se centra en la pluricausalidad, genética, educación, hábitos, traumas infantiles, etc. Los niños perfeccionistas son competitivos, sufridores, victimistas, empeñativos, luchadores, correctores, justicieros, sacrificados y voluntaristas. La corrección del Perfeccionismo requiere, según lso psiquiatras, un abordaje psicoterapéutico amable y confiado. En adultos y casos más arraigados suele ser precisa medicación con fármacos antiobsesivos a pequeñas dosis durante meses o años.
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