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Jueves, 28 de mayo de 2009
El sol es una fuente de beneficios, siempre que se tomen las precauciones pertinentes
Los pediatras de atención primaria aconsejan protección contra el abuso de la exposición solar 

Niño y niña en la playa
Niño y niña en la playa
(Redacción TSB. Web del TSB)
En la actualidad, los tipos de cáncer más frecuentes en la población española son los que afectan a la piel. Con la llegada del verano, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) quieren recordar que está claramente demostrada su relación causal con la exposición a las radiaciones solares.

“La aparición del cáncer de piel se relaciona con la exposición a los rayos solares durante largos períodos de tiempo y también con exposiciones intermitentes e intensas, que causan quemaduras, habitualmente durante actividades de ocio o durante las vacaciones en lugares soleados”, explica la Dra. Susana Méndez, pediatra de la AEPap.

Tumores de la piel
Los tumores de la piel se suelen dividir en dos tipos: los melanomas y los llamados tumores no melanomatosos, constituidos por los carcinomas espinocelulares y los basocelulares. Según la Dra. Méndez, “de todos ellos, el melanoma es el más peligroso, ya que si no se trata adecuadamente su pronóstico es grave”.

En España, el melanoma de piel está considerado uno de los tumores emergentes en la población de raza blanca. Se ha observado un incremento de la mortalidad de manera más intensa que en el resto de los países europeos, con un incremento de muertes entre los años 1991 y 2000 próximo al 2% anual en ambos sexos (3% en varones y 1,8% en mujeres). A nivel mundial, nuestro país ocupa el decimosexto lugar en orden de frecuencia tumoral en varones, y el décimo en las mujeres.

Por todo ello, “en este tipo de cáncer lo más importante es la prevención, evitando que los rayos solares dañen la piel, especialmente en el período de la infancia, ya que la mayor parte de la exposición solar de una vida se recibe durante los primeros 18 años”, comenta la Dra. Méndez.

Efectos de las radiaciones ultravioleta
La radiación ultravioleta solar tiene una longitud de onda aproximada de 200-400 nm. Las longitudes intermedias (290-320 nm, conocidas como UVB) pueden causar quemaduras solares y contribuyen a las alteraciones a largo plazo, responsables del cáncer y del envejecimiento de la piel. Las longitudes de onda cortas (320-400 nm, conocidas como UVA) no producen quemaduras solares pero sí muchas reacciones de fotosensibilidad y fotodermatosis. “Tanto los rayos UVA como los UVB contribuyen a la fototoxicidad a largo plazo y a la patogenia del cáncer de piel”, apunta la pediatra.

La cantidad de radiación solar UVA y UVB que alcanza la superficie de la Tierra depende de la latitud, la altitud (mayor irradiación con la proximidad al Ecuador, y a alturas elevadas), la estación del año, la hora del día (mayor intensidad entre las 10:00 horas y las 16:00 horas), la nubosidad y la capa de ozono.

Factores de riesgo asociados al cáncer de piel
Según los expertos en pediatría de AP, los factores de riesgo asociados al cáncer de piel son:

  • Tipo de piel. Según la división de Fitzpatrick en 6 tipos, el fototipo define la tendencia, determinada genéticamente, que tiene la piel a la quemadura solar y la capacidad de adquirir bronceado tras la exposición a la radiación ultravioleta. Desde el Tipo I, que no se broncea nunca y se quema siempre, al Tipo IV, que se broncea siempre y jamás se quema. Los Tipos V y VI, corresponden a las razas de piel oscura, prácticamente insensibles a los efectos peligrosos del sol. Por ello, los Tipos I y II, presentan un mayor riesgo de presentar melanoma.
  • Color de pelo y ojos. El pelo rubio, especialmente el pelirrojo, y el color de ojos claro, así como la tendencia a desarrollar efélides (pecas), se asocian a mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel.
  • Nevus. El presentar numerosos lunares, por la predisposición genética, y secundario a la exposición intermitente durante la infancia.
  • Antecedentes familiares de cáncer de piel.
  • Exposición solar. El único factor de riesgo exógeno actualmente reconocido para el desarrollo de cáncer de piel en la población blanca.


Recomendaciones de AEPap-SEPEAP
 
Dibujo infantil con cara y sol. http://recursos.cnice.mec.es/bancoimagenes2/buscador/index.php
Dibujo infantiol con cara y sol
La AEPap y la SEPEAP recomiendan las siguientes medidas generales de prevención:

  • Evitar una exposición solar excesiva.
  • Dar ejemplo a los niños con hábitos adecuados. Los menores de 18 años son los más susceptibles.
  • Proteger la cabeza, el cuerpo y los ojos, con gorras, camisetas y gafas de sol.
  • Durante el período estival, procurar estar a la sombra desde las 12:00 horas hasta las 17:00 horas.
  • Aplicarse siempre crema con factor de protección solar 15 o más alto, extenderla 20 minutos antes de estar al sol, volver a aplicarla cada 2-3 horas, y después de sudar mucho o bañarse.
  • Se deben tener en cuenta los factores de riesgo personales: edad, tipo de actividad etc.
  • Los lactantes de menos de 6 meses no deben exponerse a la luz solar directa.
  • No deberíamos sufrir quemaduras solares nunca.
  • El bronceado con rayos UVA también puede lesionar la piel, debiendo evitarse cuando no exista una indicación médica.


Fotoprotección
Además, los pediatras del AP recomiendan dos tipos de medidas con respecto a la fotoprotección:
  • Medidas físicas. Ropa que cubra la piel, sombreros de ala ancha, gafas de sol con filtro UV-A y UV-B.
  • Fotoprotectores tópicos. Los fotoprotectores tópicos aplicados sobre la piel actúan absorbiendo y/o dispersando la radiación ultravioleta. La eficacia de los fotoprotectores frente a la radiación ultravioleta se mide principalmente con el Factor de Protección Solar (FPS). Éste se define como la ratio de dosis de radiación ultravioleta requerida para producir una dosis mínima eritematosa en piel protegida (tras la aplicación de 2mg/cm2 de fotoprotector) con respecto a la dosis requerida para producir una dosis mínima eritematosa en piel no protegida.

Desde Marzo del año 2006, la normativa europea prohíbe comercializar productos cosméticos sin un nuevo símbolo, un tarrito con una tapa abierta y un número en el envase. Esa es la cifra que indica los meses tras la apertura del envase durante los que se puede utilizar el producto con una eficacia garantizada.

Se recomiendan dos opciones para clasificar el FPS de un producto. En una de las dos opciones los productos se dividen en:
  • protección ligera (de factor 6 al 14)
  • media (del 15 al 29)
  • fuerte (del 30 al 59)
  • muy fuerte (más del 60, aunque en el envase figuraría 50+)

La otra opción sólo tiene tres categorías (de 6 a 14; de 15 a 29; y más de 30). Además, deben ser resistentes al agua, mantener su FPS tras 2 inmersiones de 20 minutos.

 

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