|
Gymkhana de la Salud |
(Redacción TSB. Web del TSB) Cuando se produce una parada cardiaca, cada instante es vital. Cada minuto que se retrasa la desfibrilación, sea ésta proporcionada por un sanitario o por cualquier persona que pueda manejar un desfibrilador semiautomático, supone un 10% menos de posibilidades de supervivencia del afectado. Sin embargo, solo uno de cada diez personas por una parada cardiaca recibe una reanimación cardiopulmonar (RCP) antes de la llegada de los equipos médicos.
Por ello, los médicos de Atención Primara defienden, en el marco de la celebración del Congreso Nacional SEMERGEN , la expansión del conocimiento de la población general sobre las técnicas de RCP.
Los médicos de Atención Primaria tienen un papel primordial en la RCP, tanto desde el punto de vista de la educación sanitaria , en la consulta y el domicilio como desde el punto de vista asistencial, puesto que son, en muchas ocasiones, los primeros en acudir a los casos de parada cardiaca y los primeros en poder practicar la desfibrilación en aquellas paradas cardiacas en las que es aconsejable realizarla.
Una tasa de supervivencia demasiado baja
La tasa de supervivencia tras una parada cardiaca, que actualmente es solo de un 10%, ascendería con un mayor conocimiento, por parte de la población general, de aquellas técnicas idóneas para cada caso. Como señala el doctor Ginés Martínez, médico de familia del SAMU de Asturias -la extensión de estos conocimientos y de su práctica por la población general, así como una mayor difusión de desfibriladores semiautomáticos, aumentaría las tasas de supervivencia ante los casos de parada cardiaca por muerte súbita-.
Las técnicas de RCP básica son realmente sencillas y el tiempo a invertir para su conocimiento es breve. -En 2 o 3 horas se podría tener suficiente conocimiento de las maniobras de RCP básica para poder intervenir en un caso de este tipo-, entendiendo como maniobras de RCP aquellas que conducen al reconocimiento de la situación, la alerta del sistema de emergencias y la realización de compresiones torácicas y ventilación boca a boca, en espera de que acuda personal sanitario que pueda proporcionar ayuda más avanzada, sobre todo la realización de desfibrilación.
Según el doctor Francisco Javier Fonseca del Pozo, coordinador del Grupo de Trabajo de Urgencias de SEMERGEN, -está demostrado que si se conocen las técnicas de RCP aumenta el porcentaje de personas que comienzan dichas técnicas y, además, las realizan con prontitud. En estudios realizados en los años 2009 y 2010, en Europa el primero y en Japón el segundo, sobre paradas cardiorrespiratorias extra hospitalarias, se comprobó que cuando se comenzaba la RCP por testigos, la supervivencia global aumentaba del 5% al 12% y la supervivencia con recuperación neurológica completa del 2% al 6%. Además, transcurría menos tiempo desde el inicio hasta el final de la RCP, asociándose con mejores resultados neurológicos. La proporción de pacientes que recibieron RCP por testigos aumentó del 18,8% al 36%. Incluso, en un estudio realizado en Arizona durante cinco años, se comprobó que la supervivencia global aumentó del 3,7% al 9,8% al realizarles RCP.
Una cadena de supervivencia para salvar vidas
Se denomina cadena de supervivencia a la sucesión de acciones que deben darse ante una persona en parada cardiaca, para lograr la máxima supervivencia posible. Estos pasos, según el experto, son: 1º alertar al sistema de emergencias médicas, a través del teléfono 112, en 2º lugar la práctica de las maniobras de RCP básica, 3º la realización de una desfibrilación precoz y 4º la aplicación de unos cuidados expertos en el menor tiempo posible.
Además de conocer esta cadena, toda la población debería ser capaz de participar en los dos primeros eslabones de la cadena. Además, según el doctor Martínez, en adelante el mayor número de personas deberían tener conocimiento y autorización para poder realizar una desfibrilación lo más pronto posible mediante el uso de los desfibriladores semiautomáticos que se han ido instalando en muchos lugares donde existe gran asistencia de público (centros comerciales, estadios deportivos,…).
Por tanto, como señala el doctor Fonseca, -es necesario no sólo que el médico de familia se forme, sino que debe dar a conocer a la población estas técnicas, de forma reglada y bajo el paraguas del Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar
|