Las dietas milagrosas, castillos de arena
contra la obesidad
( por Escusa, M.. Periodista.)
Fecha última actualización: 28/05/2003
Las sociedades científicas advierten que a la larga estas dietas son peligrosas
La obesidad ha sido considerada una epidemia de las sociedades desarrolladas por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su carácter crónico y las enfermedades que van asociadas a ella son los caballos de batalla de los médicos que la tratan. Pero sus efectos no se perciben simplemente en la salud física.
Los estilos de vida, pero sobre todo las modas cargan de un peso psicológico a las personas obesas que a veces es insoportable. La moda del cuerpo delgado, incluso rayando la anorexia, incrementa la presión que ya de por sí sienten aquellos que tienen que sobrellevar de la mejor manera posible el exceso de peso. Cuando la situación roza la desesperanza, y pese a estar bajo un tratamiento médico, estas personas son presa fácil de las dietas milagrosas.
La obesidad, según la definición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, implica un aumento del peso corporal debido a un exceso de grasa; para combatirla, el principal tratamiento utilizado por los médicos es la combinación de dieta y ejercicio. Si el caso en cuestión es muy severo, se pueden utilizar ciertos fármacos que inhiben la absorción de las grasas o reducen el apetito; incluso se pueden realizar intervenciones de cirugía laparoscópica.
Pero los efectos no son imediatos. Y es ahí donde empieza el calvario. Querer adelgazar puede convertirse en una auténtica frustración si no se es consciente de que los tratamientos deben valorarse a largo plazo, que la constancia es fundamental. En ese tránsito entre la impaciencia y el éxito se encuentran las dietas milagrosas, que se venden a sí mismas como soluciones prontas que requieren poco esfuerzo.
Según explica la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), en un informe sobre las nociones básicas de la obesidad, algunas de esas dietas "contienen toques exóticos, otras cómicos, pero la mayoría poseen un denominador común y es que a la larga son peligrosas y no sólo no consiguen cambiar los malos hábitos sino que acentúan los errores".