El uso del ozono en medicina queda limitado, y de forma muy controlada, a algunas enfermedades de la piel
Se puede decir que, desde un punto de vista medioambiental, el ozono exhibe un comportamiento dual (saludable/perjudicial) en función de la zona de la atmósfera en que esté situado y de los niveles de concentración allí presentes.
Cada vez es mejor conocido el papel protector del ozono frente a las radiaciones ionizantes.
El papel protector del ozono
El ozono de la estratosfera juega un importante papel para la vida en el planeta.. Actúa de escudo protector impidiendo que los rayos perjudiciales del sol (las radiaciones del espectro gamma), alcancen la Tierra. Y permite, por el contrario, continuar su camino a los rayos beneficiosos para la vida. Uno de los principales problemas ambientales detectados en los últimos años ha sido la destrucción de este ozono estratosférico por átomos de Cloro libres liberados por los CFCs emitidos a la atmósfera por la actividad humana.
El mayor conocimiento y concienciación del papel protector del ozono, ha difundido la creencia de que este gas resulta directamente beneficioso para las personas.
De esta forma se han comercializado aparatos “ozonizadores” con supuestas propiedades saludables e, incluso, curativas. En su publicidad se nos dice que “recargan de iones” el ambiente, actúan sobre la “energía vital” y tienen efecto sobre el carácter evitando la depresión.
Como veremos, nada más alejado de la realidad.