En la actualidad existe cierta confusión entre los médicos deportivos acerca de estas normas de tratamiento. El profesor Carlsen, aporta su visión para clarificar esta problemática.
Asma en atletas de élite: tratamiento y su relación con el dopaje
Midiendo la capacidad inspiratoria a una paciente
(azprensa) El profesor Kai-Håkon Carlsen, del Hospital Nacional y Universidad Noruega de Educación Física y Deportes de Oslo (Noruega), ha analizado la problemática del asma en los atletas de élite. Carlsen subraya la prevalencia del asma en los atletas y comenta el debate acerca del uso de agonistas β2 en los deportistas que compiten en acontecimientos deportivos profesionales.
Elevada prevalencia de asma en atletas
Durante la última década ha quedado claro que la prevalencia de asma es mayor en los atletas de élite que en la población general. De hecho, se ha demostrado que la prevalencia de este trastorno es especialmente elevada en aquéllos que practican deportes de resistencia, tales como esquí o carreras de larga distancia.
Heir y col. han mostrado, por ejemplo, que la prevalencia de asma diagnosticada por el médico aumentaba de forma marcada (hasta el 24%) en esquiadores de competición de esquí de fondo en comparación con los sujetos control que tenían unos niveles de actividad física normales. Larsson y col. también han demostrado una alarmantemente alta prevalencia de asma e hiperrespuesta bronquial (HRB) en esquiadores de fondo de alto nivel.
En los atletas que compiten de forma activa en deportes de verano, Helenius y col. han demostrado que la prevalencia de asma e HRB depende del tipo de deporte practicado. De hecho, encontraron que las carreras de larga distancia estaban relacionadas más estrechamente con el asma que los deportes que implican la necesidad de una velocidad o una potencia elevada. En otros estudios, realizados por Weiler y col., se ha mostrado que la prevalencia de asma inducida por el ejercicio entre los atletas americanos participantes en las Olimpiadas de verano aumentó del 11% en los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Ángeles hasta más del 20% en los Juegos Olímpicos de Atlanta.
Más recientemente, es de gran interés la demostración objetiva de la existencia de una prevalencia incluso más elevada de la broncoconstricción inducida por ejercicio (BIE) entre los atletas de deportes de invierno asmáticos frente a los no asmáticos, cuando se usaron como pruebas competiciones en la vida real (pruebas de campo) en vez de investigaciones en laboratorio para valorar el asma inducida por el ejercicio. En este estudio se demostró que el 91% de los atletas con una reacción positiva en la prueba de función pulmonar positiva (PFP) en las pruebas de campo tenía síntomas respiratorios de AIE después del ejercicio en comparación al 48% de los atletas con una reacción normal en la PFP tras el ejercicio. Además, el 78% de esos atletas con una reacción PFP positiva en las pruebas de campo tuvo reacciones PFP negativas a las pruebas de laboratorio. Por tanto, se concluyó que sin el uso de agentes de provocación importantes podría existir el riesgo de obtener varios resultados falsos negativos al someter a atletas a pruebas de detección selectiva de BIE o HRB. Los autores recomiendan el uso de pruebas de campo y que una reducción del FEV1 mayor del 7% después del ejercicio debe tomarse como indicativo de AIE.
¿Cómo se debe tratar a los atletas asmáticos?
El uso frecuente de fármacos inhalados contra el asma en el deporte ha sido el centro de mucha atención. Heir y cols. comunicaron que los esquiadores de élite usaban fármacos para el asma, incluidos esteroides inhalados y agonistas ß2 inhalados, con mucha más frecuencia que sus controles que no realizaban ejercicio. Además, las revisiones de la bibliografía sugieren que el uso de agonistas ß2 inhalados entre los participantes de los Juegos Olímpicos ha aumentado desde 1984 hasta hoy. Esos informes han conducido posteriormente a restricciones en el uso de agonistas ß2 inhalados en relación con acontecimientos deportivos y competiciones.
Desde 1993 en adelante, la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional (COI) sólo ha permitido el uso de agonistas ß2 inhalados de acción corta, a saber, salbutamol y terbutalina, en atletas asmá