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Ciertos insectos pueden producir crisis en personas asmáticas y alérgicas a las picaduras |
(azprensa) “Las picadas de algunos himenópteros, como las abejas los tábanos y las avispas, pueden provocar crisis asmáticas graves en aquellas personas que sufren esta enfermedad y que son sensibles a su veneno, así como también pueden desencadenar un angioedema (inflamación del cuello con peligro de asfixia) que incluso puede conducir a la muerte”, según corrobora el doctor Joan Serra, miembro de la Sociedad Catalana de Neumología (SOCAP).
El también jefe del Servicio de Neumología del Hospital General de Vic, ha destacado, al respecto, que las vacunas constituyen el tratamiento más eficaz para estos casos con un 90 por ciento de éxito, sin abandonar la terapia para el asma: “se trata de vacunas específicas para el veneno de abejas, tábanos y avispas y se aplica un pinchazo cada mes, durante dos o tres años, siempre en aquellas personas que demuestren tener alergia al veneno de estos insectos”.
Añade que el prick test es el estudio que hay que realizar para verificar si una persona es realmente alérgica al veneno de estos himenópteros, “consistente en unas pruebas epicutáneas (se rasca una pequeña parte de la piel del paciente y se le aplica una gota de extracto de veneno encima), más la realización de una analítica de sangre”, explica el doctor Joan Serra, quien a su vez destaca que este tipo de alergias se da de forma más frecuente entre los habitantes de la región central de Cataluña.
Crisis asmáticas en verano
El doctor Serra considera que “aunque la estación estival en sí misma no conlleva ninguna enfermedad respiratoria concreta, sí que hay que tener en cuenta que los asmáticos pueden desarrollar una crisis asmática en el momento de realizar actividades deportivas, sobre todo en verano, ya que las practican más a menudo”, y sostiene que el esfuerzo físico causado por deportes como la natación, el tenis, correr, hacer bicicleta o practicar el montañismo pueden desencadenar un episodio de esta enfermedad respiratoria en las personas que la sufren. “La concentración de humedad y de cloro en las piscinas cerradas tampoco favorece la salud de los asmáticos”, añade Joan Serra, quién también indica que la práctica de la inmersión por parte de estas personas afectadas puede provocar síntomas de asma y problemas respiratorios si no se realiza correctamente.
Pero no sólo la práctica de deportes y actividades al aire libre suponen un riesgo para los individuos asmáticos, sino que “en verano, nos olvidamos de las normas y de la medicación”, resalta la doctora Concha Cañete, también miembro de la SOCAP y doctora adjunta del Servicio de Neumología del Hospital General de Hospitalet del Llobregat (Barcelona), quien considera que “durante esta época muchas personas que sufren enfermedades crónicas como los asmáticos, y que se encuentran bien, no se toman la medicación de manera constante, creando situaciones de riesgo para ellos mismos”.
Ambos neumólogos recomiendan durante el verano evitar los ambientes con mucha humedad, huir de los cambios repentinos de temperatura así como de una exposición continuada al aire acondicionado, ya que el frío reseca las vías aéreas y puede ser un factor desencadenante de crisis de asma.
Asimismo, el presidente de esta Sociedad Científica, el doctor Rafel Vidal, coincide con los citados neumólogos al afirmar que “durante el verano, los pacientes asmáticos tienen que seguir las indicaciones que les ha dado su neumólogo respecto al estilo de vida, a las situaciones de riesgo de desencadenar crisis, las dosis y los intervalos de su medicación”. Con todo esto, “a pesar de tomar estas precauciones, es importante que los pacientes asmáticos recuerden que tienen que llevar una vida lo más normal posible”, remarca la doctora Cañete.
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