Se trata de una parte del cerebro que nos ayuda a distinguir el sentido y significado de lo que piensan los demás
Los niños autistas no activan un área cerebral encargada del reconocimiento de la expresión facial
Los niños autistas tienen una alteración en la región frontal del cerebro que no les permite reconocer la expresión facial de las emociones.
(azprensa) Una investigación desarrollada por miembros de la Universidad de Los Ángeles (California –Estados Unidos) concluye que un área cerebral implicada en el reconocimiento de la expresión facial no se activa en los niños autistas a diferencia de los que sucede en aquellos con el desarrollo típico. La investigación se ha hecho pública durante la Reunión Internacional de Investigación sobre Autismo que se celebra estos días en Seattle.
La investigación comparó la actividad cerebral entre 16 niños de desarrollo típico y 16 niños con autismo. Mientras que los niños pasaban por una prueba de resonancia magnética funcional (IRMf) se les mostraba caras que simulaban enfado, miedo, felicidad y expresiones neutrales. En la mitad de las caras, los ojos se mostraban esquivos mientras que en la otra mitad las caras devolvían la mirada a los niños.
Los investigadores descubrieron, en el grupo de desarrollo típico, diferencias significativas en la actividad en una parte del cerebro denominada corteza prefrontal ventrolateral, un área que participa en la evaluación de las emociones. Cuando estos niños observaban las caras de mirada directa esta zona del cerebro se activaba, mientras que permanecía inactiva en el caso del resto de caras. Los niños con autismo no mostraron actividad en esta región del cerebro al observar las imágenes con mirada esquiva o directa.
La directora del estudio Mari Davies, afirmó que "esta parte del cerebro nos ayuda a distinguir el sentido y significado de lo que la otra persona está pensando". Según la investigadora, la respuesta del cerebro es diferente cuando alguien nos observa de forma directa en vez de desviando la mirada.
Los resultados muestran el papel clave de la mirada en la comunicación y que incluso cuando se mira de forma directa a los niños autistas, éstos no reconocen estímulos visuales como la mirada y no procesan esa información. Esto podría explicar por qué los niños diagnosticados con autismo tienen varios grados de deterioro de las habilidades de comunicación y la interacción social y desarrollan patrones de conducta restringidos, repetitivos y estereotipados.
Según Davies, "no entienden lo que está sucediendo, no captan los matices, el lenguaje corporal y las expresiones faciales y algunas veces pierden la perspectiva global y se centran en detalles socialmente menos relevantes".