• Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) suelen ser difíciles de diagnosticar, y es la familia la primera en sospechar que el niño no se comporta de forma normal.
Conocer las señales de alerta del autismo, clave para el diagnóstico precoz
Las familias y los profesionales deben tener claras las señales de alerta
(Redacción TSB. Web del TSB) En los últimos tiempos los pediatras de Atención Primaria (AP) han registrado en sus consultas un ligero incremento de pacientes con Trastornos del Espectro Autista (TEA).
Según los resultados del último informe de los Centros para el Control y la prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, se trata de un trastorno que se presenta entre 3 y 4 veces más en varones.
Los TEA suelen ser difíciles de diagnosticar ya que habitualmente es la familia la primera en sospechar que el niño no se comporta de forma normal. “Las dudas suelen aparecer en torno a los dos años de edad, la primera consulta suele hacerse cuatro meses después y el diagnóstico inicial tiene lugar cuando el niño tiene casi 5 años”, explica el Dr. Antonio Pons, pediatra del Centro de Salud de Alcalá del Río, en Sevilla.
Para la Asociación de Pediatras de AP de Andalucia resulta fundamental definir cuál es la población que presenta mayor riesgo de padecer este tipo de trastorno y que los padres conozcan las señales de alerta y la forma de tratarlo. En este sentido, la APap-Andalucía pretende concienciar a la sociedad de las estrategias para avanzar en el diagnóstico precoz de los TEA y define las siguientes situaciones como circunstancias de riesgo:
-
Existencia de algún familiar directo con diagnóstico de TEA.
- Síndrome genético relacionado con autismo.
- Antecedentes biológicos desconocidos (adopción, ayuda a la fertilidad con donación de óvulos o espermatozoides…).
- Exposición prenatal a tóxicos, drogas o alcohol.
Los expertos sugieren que se haga un seguimiento rutinario del desarrollo psicomotor que permita detectar señales de alerta relacionadas con los TEA en la población general. El Dr. Pons recomienda “hacer un seguimiento más especializado si, de manera habitual, el niño no reconoce su nombre, tiene mayor interés por los objetos que por las personas, no mira a la cara de las personas que le hablan, se obsesiona con determinados juguetes o parece que a veces que no oye bien”.