Esta técnica permite observar la actividad del cerebro de forma más definida que los métodos actuales
La revista Nature publica las características de la tecnología “Brainbow”
Sello USA sobre imágenes médicas: PET
(azprensa) Según información hecha pública por E.P. investigadores de la Universidad Harvard en Cambridge (Estados Unidos) han conseguido con una combinación de técnicas genéticas y proteínas de diseño "colorear" cientos de neuronas individuales con hasta 90 tonos distintos para crear una imagen "tecnicolor" del cerebro.
Los científicos han denominado a su herramienta "Brainbow", un término inglés acuñado para la ocasión que en castellano podría traducirse como "arco iris cerebral". La revista "Nature" publica las características de esta tecnología que permitirá observar la actividad del cerebro de forma más definida que los métodos actuales.
Según los autores, hace más de 100 años, el método de tinción de Golgi que empleó el español y Premio Nobel Santiago Ramón y Cajal sobre las células nerviosas abrió la vía a la neurociencia moderna, pero hasta ahora ha sido difícil identificar células individuales en cada circuito neuronal.
Los investigadores, dirigidos por Jeff Lichtman, han desarrollado la versión tecnicolor de la tinción de Golgi, el "Brainbow", que permite reconstrucciones más detalladas de los circuitos cerebrales. Esto supone un paso clave hacia el desarrollo de modelos de funcionamiento del sistema nervioso en el cerebro sano y enfermo.
Según señala el investigador, existen pocas herramientas que los neurocientíficos puedan utilizar para distinguir las conexiones del sistema nervioso. En este sentido, Lichtman señala que "Brainbow debe ayudarnos mucho mejor a analizar el cerebro y el complejo laberinto neuronal del sistema nervioso".
Los científicos ya han utilizado el método para observar el sistema nervioso de los ratones y han descubierto patrones de configuración neuronal, algo que antes no se había descubierto. "En lo que se refiere a la comprensión de lo que estamos viendo, sólo hemos arañado la superficie", concluye Joshua R. Sanes, integrante del equipo investigador.