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Sábado, 10 de noviembre de 2007
Lo ha puesto de manifiesto un estudio realizado en la Universidad de Southampton (Reino Unido)
La hiperactividad está relacionada con el consumo de colorantes y conservantes 

Cítricos escarchados
No solo el alto contenido de azucares refinados contenidos en este tipo de alimento, son perjudiciales. Tambien su alto contenido de conservantes y colorantes.
(azprensa)
Chucherías, refrescos y algunos aperitivos, están en el punto de mira, ya que serían en concreto los aditivos que se añaden a algunos de estos alimentos de consumo habitual en los niños, lo que estarían relacionados con ciertos casos de hiperactividad infantil.

Conservantes, colorantes e hiperactividad

Según un estudio reciente llevado a cabo en la Universidad de Southampton (Reino Unido), señala por primera vez, una relación directa entre cierta mezcla de colorantes y conservantes y los niveles de hiperactividad en la población infantil en general.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria estudiará a fondo este informe que proviene del estudio realizado en Reino Unido, para analizar los controles que realiza cada país de la Unión Europea

Acerca de la hiperactividad infantil

La hiperactividad es un trastorno de la conducta en niños, descrito por primera vez en 1902 por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.

Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal. Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto junto sus estados de ánimos bruscos e intensos, su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.

 

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