Según describen estos científicos del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid y del Centro Nacional de Biotecnología en la revista Nanotechnology, este nuevo material libera pequeñas cantidades de cobre poco tóxicas para los seres humanos. El cobre existente en la superficie de las fibras se adhiere directamente a la membrana celular de los microorganismos. Como han podido observar con el microscopio, una vez que se localiza en la superficie celular, el cobre penetra en el interior donde, a causa de su
oxicidad, produce la muerte de la célula.