Este trabajo ha sido publicado en la revista Acta Pediátrica Española
Los purés comerciales para los niños poseen un perfil nutricional semejante al de los caseros
Madre joven con su bebe.
(SINC. Servicio de Información y noticias Científicas.) A partir de los 4 o 6 meses, la lactancia materna no es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales de un niño, por lo que se deben introducir alimentos suplementarios para aportar los nutrientes y energía que la leche o fórmulas infantiles no pueden proporcionar. Desde los 5 o 6 meses se comienzan a incluir en su dieta alimentos sólidos de forma progresiva. Entre este tipo de alimentos, los purés comerciales listos para el consumo, han cobrado una gran importancia debido al escaso tiempo del que disponen muchas familias para elaborar purés de forma casera.
Este artículo compara el perfil nutricional de tres tipos diferentes de purés a base de carne de cordero, ternera y pollo (de tres marcas comerciales diferentes) con el de purés caseros.
En función de los resultados obtenidos, se puede afirmar que no existen diferencias relevantes en el perfil nutricional de purés elaborados de forma casera con respecto a los industriales en cuanto a su composición en macronutrientes, y que, estos últimos permiten un perfil en el producto acabado más controlado y homogéneo debido a su proceso de elaboración.
Los investigadores defienden que la variabilidad proteica observada puede deberse al empleo de distintas piezas cárnicas y a la cantidad añadida en la formulación. Con respecto al contenido en sodio, su presencia en los purés depende fundamentalmente de la formulación y de la sal añadida; así, en el caso de los purés caseros cabe destacar que existe un riesgo de sobrepasar las concentraciones de sodio recomendadas al adicionar este electrólito durante la elaboración.
En cuanto al perfil lipídico, tanto los purés comerciales como los caseros presentan un patrón muy similar, predominando los ácidos grasos monoinsaturados, seguidos de los saturados y de los poliinsaturados. Atendiendo a la formulación, se puede corroborar que algunas marcas comerciales refuerzan el contenido en ácido linoleico y linolénico con la incorporación de aceites de semillas.