Si hasta hace pocos años se dudaba de que el trastorno bipolar pudiera afectar a la población infantil y juvenil, estudios retrospectivos realizados sobre pacientes adultos muestran que una proporción significativa de ellos –el 8%- había experimentado las primeras manifestaciones de esta patología entre los 3 y los 14 años.
“Además de valorar las peculiaridades que ofrece el tratamiento farmacológico y psicoterápico en edad infanto-juvenil, la investigación del trastorno bipolar en la edad temprana se orienta primordialmente a la identificación de las manifestaciones conductuales y emocionales infantiles, ya que éstas parecen ser precursoras de este trastorno”, explica el Dr. José Luis Ayuso Gutiérrez, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los coordinadores del Simposio.
El trastorno bipolar, también conocido como psicosis maníaco-depresiva, es una enfermedad mental de naturaleza biológica compleja, donde factores externos, físicos o psicológicos -tales como el estrés ambiental, la falta de sueño, algunos fármacos, o las drogas- pueden contribuir a desencadenarla. Esta enfermedad se caracteriza por alteraciones del estado de ánimo que se presentan en forma de episodios que pueden ser de manía (elevación patológica del humor) o de depresión (con tristeza o melancolía patológicas) o mixtos, consistentes en una mezcla de síntomas maníacos y depresivos.
“En la población infantil y juvenil, el trastorno bipolar es una patología infradiagnosticada, fundamentalmente por el enmascaramiento que producen otros diagnósticos más frecuentes como son los trastornos de conducta o el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad”, afirma el Dr. Ayuso.