El uso de métodos anticonceptivos es indispensable para la prevención de enfermedades de transmisión sexual, y para evitar embarazos no deseados. Ahora la mujer cuenta con el preservativo femenino, que presenta ventajas e inconvenientes pero, al fin y al cabo, se convierte en una alternativa más:
VENTAJAS
El condón femenino no aprieta el pene, como lo hacen los condones masculinos, con lo que la sensibilidad puede ser mejor para los hombres. Y, según las mujeres que lo utilizan, la pérdida de sensibilidad es mínima. A diferencia del látex, el material de poliuretano del condón femenino permite la transferencia de calor corporal, lo cual puede mejorar la sensación.
Al cubrir gran parte de los órganos genitales femeninos externos, constituye una barrera más amplia y, en cierto modo, puede ofrecer más protección que los condones masculinos contra las enfermedades ulcerosas genitales, tales como el herpes y el chancro blando.
La mujer es quien se coloca el dispositivo. Para la mujer que corre el riesgo de contraer ETS, el condón femenino ofrece una opción profiláctica en caso de que su compañero se niegue a usar un condón masculino.
El condón femenino puede usarse con cualquier tipo de lubricante sin que se ponga en peligro la integridad del dispositivo.
Para algunas mujeres es más conveniente usar el condón femenino que otros métodos de barrera femeninos. Se puede usar sin espermicida. Al igual que el diafragma, el capuchón cervical y la esponja, puede insertarse mucho antes del acto sexual.
INCONVENIENTES
Es más caro que el preservativo masculino.
Al cubrir los órganos genitales exteriores de la mujer, puede parecer poco atractivo.
Algunas usuarias se quejan de que hace ruido durante el uso.
Si se usa vigorosamente, existe la posibilidad de que se empuje hacia adentro de la vagina.
Su tasa de rotura es menor a la del látex, pero también existe cierto riesgo a que se rompa